1960

La Escuela Profesional –que inició su andadura en el curso 1943-1944 con veintiún alumnos– supera ya los 300, una cifra que empieza a ser importante en el ámbito de la formación profesional. Fue, como muchas otras de nuestras instituciones, una creación, sobre todo de Don José María y su lema “socializando el saber se democratiza verdaderamente el poder” es fiel reflejo de la idea motivadora de Eskola, uno de sus proyectos más queridos.

Nace la revista Cooperación que más tarde se denominará T.U. (Trabajo y Unión) y finalmente T.U. Lankide.

Se produce la apertura al público de la primera oficina de Caja Laboral en un modesto local de la calle Ferrerías de Arrasate/Mondragón y poco después se traslada a su actual emplazamiento en el número 27 de la calle Don José María Resusta –hoy Iturriotz kalea– dela misma localidad. Por aquel entonces se popularizó el lema libreta o maleta,tratando de significar la importancia del ahorro para el desarrollo de las cooperativas y, por extensión, para el desarrollo de nuestro país.

1959

Este año se produce un hecho fundamental para el futuro del incipiente movimiento cooperativo MONDRAGON: Don José María Arizmendiarrieta inventa Caja Laboral Popular. La carencia de medios financieros suficientes impulsó a Ulgor, Arrasate y a la Cooperativa de Consumo San José –hoy Eroski– a la constitución de Caja Laboral Popular.

La particularidad de Caja Laboral respecto a las cooperativas de base reside en la composición mixta de sus órganos sociales, en función tanto de los socios trabajadores como de los representantes de las cooperativas asociadas. De acuerdo con el carácter de supraestructura, que tanto en sus orígenes como en su evolución posterior ha poseído Caja Laboral, los representantes de las cooperativas conservan la mayoría en dichos órganos sociales.

Durante más de veinte años las cooperativas avalarán con el 25% de su capital social todas las operaciones de la nueva entidad de crédito. Asimismo, en estos primeros años todas las reservas financieras de Lagun Aro se depositan íntegramente en Caja Laboral Popular.

1958

Por una orden del Ministerio de Trabajo, a finales de año, los socios cooperativistas quedaban excluidos del Sistema General de la Seguridad Social. Esta decisión del Ministerio de Trabajo fue decisiva para el inicio de las acciones encaminadas a la creación y desarrollo de lo que hoy es Lagun Aro Entidad de Previsión Social Voluntaria. Lagun Aro es la respuesta cooperativa a una situación de desprotección.

Este mismo año comienza sus estudios la primera promoción de alumnas de la Escuela Profesional y de forma paralela se inicia, asimismo, la especialidad de química orientada especialmente al alumnado femenino.

Respecto a la formación de la mujer Don José María escribía por aquellas fechas: “Es un gran error el que la mujer no acceda a la enseñanza profesional, de manera generalizada, ni participen en los procesos de reconversión y formación permanente dando cabida a profesiones que hoy las rechaza por inadecuadas”.

1957

La Escuela Profesional, hoy Mondragon Eskola Politeknikoa, se viste de largo con la renovación de la Formación Profesional que pasa del Ministerio de Trabajo al de Educación y Ciencia, reglándose dicha Formación Profesional con validez oficial.

En esta primera época de la Profe, los ingresos de su mantenimiento provenían del “Ministerio de Educación, Diputación Provincial, Cámara de Comercio, Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, ayuntamientos de Mondragón, Arechavaleta, Escoriaza y Oñate”, empresas de la comarca, padres de familia y asociados.

Nace Arrasate, S. Coop., hoy Fagor Arrasate, su comienzo fue sencillo, como el de toda empresa que se inicia basándose, casi exclusivamente, en el entusiasmo y la entrega de las personas que la componen. Su primera actividad es la construcción de troqueles para corte y embutición.

Ulgor crea una División de Electrónica y nueve años más tarde esta División se convertirá en una actividad independiente con el nombre de Fagor Electrónica.

1956

Catorce de abril de 1956, muchos mondragoneses celebraban con discreción y muchísimo cuidado el veinticinco aniversario de la Segunda República, cuando Don José María Arizmendiarrieta bendecía la primera piedra de Ulgor, denominación que aglutinaba la identidad de los fundadores: Luis Usatorre, Jesús Larrañaga, Alfonso Gorroñogoitia, José María Ormaechea y Javier Ortubay. Hubo que esperar casi tres años, hasta mayo de 1959 –tal como recuerda Jesús Larrañaga en la introducción–, para que fuesen aprobados los primeros estatutos de Talleres Ulgor.

Don José María y Ormaechea partieron a pie desde el antiguo edificio de la Escuela Profesional, hoy Mondragon Eskola Politeknikoa, para dirigirse a los terrenos de Laxarte donde, previamente, habían adquirido una parcela a razón de 27 céntimos de euro (45 pesetas) el metro cuadrado. Ormaechea sería el encargado de realizar a pausos la medición de los terrenos y quince días más tarde comenzaba la construcción de la primera planta productiva de la Experiencia MONDRAGON: un pabellón de hormigón de 750 metros cuadrados distribuidos en dos alturas.